lunes, febrero 15

Sociedad. Murió Alberto Canapino, reconocido chasista en TC, padre del tetracampeón Agustín

El exitoso chasista estaba internado en el sanatorio Otamendi desde la semana pasada. Su hijo Agustín venció este domingo en la carrera del Super TC 2000 en el autódromo porteño.


Oriundo de la ciudad bonaerense de Arrecifes, inició sus actividades en la preparación

de vehículos, con apenas 25 años, en 1982, cuando le otorgó su impronta a una 
motocicleta Honda de 100 centímetros cúbicos, con la que compitió en el Campeonato 
Argentino de velocidad de 125 cm3.

En esa cuna de cracks del volante que es su ciudad natal, el preparador se relacionó con Luis Di Palma en 1986, para trabajar en el Dodge 1500 del TC 2000. Fue su primera 
experiencia laboral en el ambiente automovilístico local.

El otrora ídolo (fallecido en 2000 en un accidente aéreo) obtuvo una carrera y eso 
catapultó a Canapino, a la consideración del mundo "fierrero". Ese mismo año preparó 
un automóvil de TC (Dodge Polara) con el propio Luis.

Al año siguiente fue llamado por Oreste Berta, el conocido "Mago de Alta Gracia", para 
sumarse al proyecto de Fórmula 3 Internacional. Actuó como asistente de diseño de un 
monoposto que condujo otro cordobés, Víctor Rosso, en autódromos europeos.

A fines de los '80, comenzó su experiencia laboral con Traverso, en el equipo Berta 
Sport del TC2000 y consigue su primer título (1988) para ser ascendido a director técnico. 
Al año siguiente, Miguel Angel Guerra (corrió en Fórmula 1 en 1981 con Osella) se unió al
conjunto y logró el campeonato.

Entonces llegó la ocasión del salto a Europa para trabajar en Alemania, en la confección
del diseño en la fábrica de chasis para la Fórmula 3 de ese país. Pero el trabajo no duró 
mucho porque Alberto pretendió regresar rápido al país para asistir al nacimiento de 
su primer hijo: el futuro campeón Agustín.

A principios de los '90 resultó convocado para desarrollar el modelo Volkswagen Carat 
del TC 2000, con Guillermo "Yoyo" Maldonado como piloto. También retomó la actividad
en el Turismo Carretera y atendíó los automóviles Chevrolet de Luis Minervino y Roberto
Urretavizcaya, además del Ford Falcon de Fabián Acuña.

El Chevrolet de Agustín, subcampeón vigente del Super TC 2000.
El Chevrolet de Agustín, subcampeón vigente del Super TC 2000.














En 1994, la marca francesa Peugeot lo contrató para iniciar el proyecto del equipo 
oficial TC 2000, con dos viejos conocidos: Traverso y Guerra. Con el notable expiloto de 
Ramallo, además, participó del armado de una Chevy en el TC, con la cual Traverso ganó
en dos carreras.

Al año siguiente, consolidó su sociedad con el adiestrador de motores Jorge Pedersoli. 
Entre ambos consiguieron el equilibrio exacto para que el "Flaco" alcanzara los títulos de 
TC y TC 2000

En 1996, el trinomio Traverso-Pedersoli-Canapino repitió el título en ambas 
divisionales automovilísticas.

Años después, el arrecifeño empezó a trabajar con un múltiple campeón del TC, como el 
sáltense Guillermo Ortelli, con quien también armó una conocida sociedad, para ganar el 
primero de sus siete campeonatos en 1998

Como chasista también colaboró con otros pilotos renombrados como Omar 'Gurí' 
Martínez, Juan Manuel Silva y Julio Catalán Magni (todos con Ford), Norberto Fontana
(Dodge) y Christian Ledesma (Chevrolet).

En 2005, comenzó a moldear la carrera de su hijo Agustín, que debutó en la 
monomarca Copa Megane y con quien luego compartió equipo y trabajo para 
adjudicarse el primer título de TC en 2010



Años después, Alberto apostó a la consolidación de su propio taller (Centro Tecnológico
Canapino), con base en Arrecifes. Ese trabajo le permitió a su hijo Agustín repetir los 
campeonatos de Turismo Carretera en 2017, 2018 y 2019, todos con Chevrolet

En la actualidad, Alberto se encontraba comandando el equipo oficial Chevrolet YPF del 
Super TC2000 con su hijo Agustín y Bernardo Llaver como pilotos.

Precisamente, Canapino (hijo) se llevó la victoria en la tarde del domingo en el autódromo
Oscar y Juan Gálvez de Buenos Aires y luego posteó una sentida dedicatoria a su padre: 
"Fuerza pá, vos podés".

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