La actualización de la versión base de Ford ya está a la venta. Aunque conserva la seguridad, la quita de elementos funcionales despertó críticas.-
La industria automotriz nacional presenta novedades constantes, y en esta ocasión, la planta de Pacheco es la protagonista de un reciente lanzamiento. Se trata de la actualización de la versión de entrada de gama de la camioneta más importante de Ford. La renovada Ranger XL 2026 llega al mercado para reemplazar al modelo que se comercializaba desde mediados de 2023, buscando posicionarse de manera más competitiva en el segmento de flotas y vehículos de trabajo. Sin embargo, la estrategia de configuración elegida ha generado una recepción mixta en el mercado.
Bajo el capó, la mecánica se mantiene inalterada respecto a las ediciones anteriores. El vehículo continúa impulsado por el conocido motor Panther de 2.0 litros, un turbodiesel de cuatro cilindros que entrega 170 caballos de potencia y 405 Nm de torque. Esta motorización se asocia exclusivamente a una transmisión manual de seis velocidades, ofreciendo opciones de tracción simple o 4x4 con reductora. La apuesta mecánica sigue siendo sólida, pero las modificaciones en el listado de equipamiento son las que han captado la atención del público.
El punto más controversial de esta actualización radica en la eliminación de diversos elementos de confort y funcionalidad que estaban presentes en la versión previa. Entre las ausencias más notables se encuentran el desempañador de la luneta trasera y el escalón lateral de la caja de carga, un ítem muy valorado en el uso laboral diario. Además, se ha suprimido la toma de corriente de 12v en el sector de carga y, en las versiones con tracción integral, ya no se incluye el protector de la caja de transferencia.
Otros detalles de confort también fueron removidos en esta pickup de trabajo. La asistencia para la apertura del portón trasero, el apoyabrazos central, el porta-anteojos y la luz de cortesía central en el techo brillan por su ausencia. Desde la marca señalan que, a pesar de estas reducciones, se ha priorizado mantener intacto el paquete de seguridad y conectividad, elementos que suelen ser opcionales en las versiones básicas de otras marcas competidoras.
La Ford Ranger enfrenta la opinión de los usuarios
La respuesta del público ante estos cambios no se hizo esperar y las redes sociales se llenaron de opiniones cuestionando la relación precio-producto. Muchos seguidores de la marca expresaron su descontento, señalando que la reducción de costos es notoria pero no se refleja en una baja significativa del precio final al consumidor. Comentarios recurrentes sugieren que la denominación del modelo debería cambiar de 'XL' a simplemente 'X' para reflejar la austeridad de la nueva propuesta.
Los usuarios habituales de este tipo de vehículos hicieron hincapié en la pérdida de funcionalidad práctica. Se pueden leer críticas puntuales sobre la falta del escalón lateral y los protectores, elementos considerados fundamentales para quienes utilizan la Ford Ranger en zonas rurales o terrenos complicados. La percepción general es que, al retirar accesorios básicos bajo la premisa de ofrecer una versión de "trabajo", se corre el riesgo de perder terreno frente a competidores históricos como Toyota, cuya oferta en versiones base es constantemente comparada por los potenciales compradores.

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